| Ambientalistas advierten alto riesgo en Las Crucitas |
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| Escrito por Javer Córdoba Morales | |||
Representantes de la empresa y ambientalistas se enfrentaron en un foro sobre el proyecto minero Las Crucitas, el pasado 12 de noviembre. (Foto Katya Alvarado). Foro en Universidad para la PazContaminación sónica, del aire, nubes de polvo, sedimentación en los ríos y enfermedades respiratorias y de la piel para la gente, son algunos de los problemas que según los ambientalistas se darían en el proyecto minero Las Crucitas, en la zona norte del país. Así lo expresaron en un foro organizado por la Universidad para la Paz, la presidenta de la Federación Conservacionista de Costa Rica (FECON), Heidy Murillo; la representante de la Asociación Interamericana de Defensa del Ambiente (AIDA), Gladys Martínez, y el profesor de la Universidad de Costa Rica, Nicolás Boeglin. Además, participaron John Thomas, vicepresidente de la empresa Industrias Infinito; y el director de la Dirección General de Geología y Minas, José Francisco Castro. La exposición de Thomas se centró en mostrar los beneficios que traerá a las siete comunidades en la zona de influencia. Aseguró que hay estimadas casi tres millones de onzas de oro, de las cuales Infinito explotaría un millón; para ello invertirían $67 millones en la construcción de las instalaciones. Recordó que la concesión le fue dada a la empresa en el 2001 y el Estudio de Impacto Ambiental en el 2005; y que el proyecto tiene la aprobación de las comunidades, según una audiencia pública realizada en el 2004. Detalló que la mina en 12 años pagará $4.6 millones a las comunidades cercanas, $14,1 millones a la Municipalidad de San Carlos, $ 4.1 millones adicionales al municipio por impuestos y $79,7 millones al gobierno; lo que calculó como el 52% de la rentabilidad que tendría la empresa, que estimó en $195,8 millones. “Nosotros estamos tomando el riesgo, si los costos suben o la extracción de oro es menor, la empresa es la que pierde”, manifestó. Agregó que en dicha zona hay pobreza extrema, que alcanza al 47% de la población; por lo que considera fundamental la generación de 260 empleos en la mina. También acusó a los ambientalistas de “sensacionalismo” al hablar de Las Crucitas. “Hablan como si estuviésemos cortando los últimos almendros amarillos de Costa Rica y acabando con la lapa verde. No es cierto que anide en este lugar, y en nuestra propiedad protegemos cientos de almendros”, expresó. RIESGOComo ambientalista y habitante de la zona norte, Heidy Murillo advirtió que la actividad minera podría dar al traste con la declaratoria de la zona norte como “reserva de la biosfera, agua y paz”. “En Centroamérica no existe un solo proyecto minero exitoso. Por ejemplo, la mina de San Andrés en Honduras usa cerca de 37.000 litros de agua por hora. Otro de los impactos es la remoción de enormes cantidades de materiales, polvo y el uso de explosivos, ruido atmosférico y ondas aéreas, erosión del suelo, modificación el relieve y sedimentación en los ríos”, advirtió. En su criterio la mina podría afectar la reserva Indio Maíz, ubicada al otro lado del río San Juan, además de tener efectos negativos en las actividades turísticas de la región. Para Murillo ya es grave el daño que se le ha hecho a la imagen “ambientalista” de Costa Rica en el mundo, pues la prensa internacional, como la BBC de Londres, ha cuestionado el discurso de “Paz con la Naturaleza” del gobierno. Gladys Martínez, representante del AIDA, recordó que esta organización dio cuenta al gobierno de los riesgos de una mina a cielo abierto cerca de un río internacional como el San Juan. Así, Costa Rica podría ser objeto de una denuncia por parte de Nicaragua si se llega a comprobar alguna afectación de la mina a territorio de ese país; y además criticó la poca información disponible sobre el proyecto, sobre todo para la gente de la comunidad. El profesor Nicolás Boeglin arremetió contra el “inconsistente” discurso de la administración Arias en materia ambiental, y aseguró que existen “extrañas coincidencias” entre el gobierno y la empresa. “Si la compañía dice que no hay lapa verde en Las Crucitas, entonces el ministro dice lo mismo; el decreto que declara de conveniencia nacional el proyecto se publica el 31 de octubre, y ese día en la mañana ya estaba lista la autorización para que cortaran árboles”, indicó Boeglin. Estos cuestionamientos a la forma en que el Estado ha actuado, provocaron el enojo de Thomas, quien interrumpió a Boeglin para reclamarle: “Yo creo que usted es el que tiene un problema”. El profesor continuó al recordar que los criterios emitidos por la UCR sobre este proyecto se “extraviaron” en SETENA; y que recientemente Nicaragua pidió estudios que le garanticen que su territorio no será contaminado.
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